¿Si hago ejercicios puedo sufrir un infarto?

El ejercicio físico no provoca ataques, a menos que se padezca un factor de riesgo desconocido o la persona se extralimite en su exigencia. La actividad física es efectiva en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y puede comenzarse a cualquier edad.

Aunque quienes hacen ejercicio tienen por lo general una menor posibilidad de sufrir problemas cardiovasculares, existe un incremento en el riesgo de padecer trastornos del ritmo cardíaco o infartos durante el ejercicio y por varios minutos después de terminar la práctica física. Un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard (1993), en el cual los investigadores evaluaron a 1194 pacientes en relación con los hechos ocurridos en las 2 semanas previas a su infarto, encontró que el 7.1% de los pacientes estaban haciendo ejercicio físico al momento de ocurrir el infarto.

Este mismo estudio sugiere que en pacientes sedentarios o que realizan ejercicio en forma ocasional (menos de 3 veces por semana), el riesgo de sufrir un infarto se aumenta 7 veces, mientras que aquellas personas que lo realizan en forma regular (mas de 4 veces por semana) el riesgo es sensiblemente menor.

Cuando alguien muere durante un esfuerzo físico, la gente asume que ha sido por infarto cardíaco. En algunos casos esto no es cierto, puesto que existen otras causas como arritmias (trastornos del ritmo cardíaco) que son precipitadas por la elevación de los niveles de adrenalina en la sangre. Personas jóvenes que fallecen durante el ejercicio tienen frecuentemente anormalidades estructurales del corazón como engrosamiento de sus paredes u obstrucciones de la válvula aórtica. Cuando son personas de edad mayor quienes mueren durante un esfuerzo físico, usualmente se debe a enfermedad de las arterias del corazón (ateroesclerosis coronaria). En estos casos una de las arterias que nutren al corazón (coronarias) se obstruye súbitamente por un coágulo, causando lesión o muerte en el músculo cardíaco lo que lleva a la aparición de dolor en el pecho o alteraciones eléctricas del ritmo cardíaco (arritmias), con pérdida del conocimiento y en algunos casos muerte súbita, a menos que se pueda obtener en forma inmediata atención médica especializada.

Los pacientes sedentarios o que realizan ejercicio en forma ocasional tiene un riesgo de sufrir un infarto se aumenta 7 veces.