Fernanda Miccoli nos explica la importancia del hábito de activarse, imprescindible para obtener beneficios cardiovasculares.

“La actividad física no sólo hace que mantengamos nuestro peso ideal o controlemos la tensión arterial y el estrés, sino que también influye en la vigilancia de los niveles de colesterol en sangre. Varios estudios han analizado este efecto beneficioso para la salud cardiovascular”, declara la Fundación Española del Corazón (FEC).

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que sólo la tensión arterial es causa del 50 por ciento de las enfermedades cardiovasculares en todo el mundo, atribuyendo al colesterol la tercera parte.

Si bien todos tenemos colesterol circulante en la sangre, no todos lo tenemos en exceso.

Es importante aclarar que el colesterol alto no se acompaña de síntoma alguno y su detección sólo es posible a través de un análisis de sangre.

El valor de colesterol total informado en el análisis, es el resultado de la sumatoria de HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo). Ambos transportan colesterol, pero la diferencia está en el recorrido que hacen.

El HDL (del inglés: high density lipoprotein, también llamadas lipoproteínas alfa o de alta densidad) realiza su recorrido desde las arterias hasta el hígado, limpiándolas, a diferencia del LDL (del inglés: low density lipoprotein, también llamadas lipoproteínas beta o de baja densidad), quehace su recorrido desde el hígado, llevando el colesterol que se ingiere y el que se produce, hacia las arterias, ensuciándolas. Por tal motivo,numerosos estudios concuerdan en que altas concentraciones de HDL y bajas de LDL tienen un carácter protector contra las enfermedades cardiovasculares.

Para lograrlo, son fundamentales nuestros hábitos: alimentarse de modo saludable, no fumar y realizar actividad física regular.

 

Recomendaciones para realizar actividad física

La OMS recomienda para adultos de 18 a 64 años, 150 minutos semanales de actividad aeróbica, en progresión hasta 300, o bien, actividad moderada a vigorosa 75 minutos semanales, aumentando hasta 150. También aconseja ejercicio específico muscular 2 veces por semana.

El ejercicio aeróbico aumenta el gasto energético y por tanto, el consumo de grasas. Cuando se practica de manera moderada y regular, se modifican los niveles de colesterol, disminuyendo especialmente los niveles de colesterol LDL (malo). Este tipo de ejercicio debe ser de media o baja intensidad pero de larga duración, de forma que nuestro organismo queme grasas e hidratos de carbono.

Dentro de los ejercicios aeróbicos, se debe optar siempre por el que más se adecúe a la propia condición física y gustos personales: correr, caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar, entre otros.

Por otra parte, se ha demostrado que el ejercicio de fuerza adecuado, también disminuye los niveles de LDL (colesterol malo) y sube el HDL (colesterol bueno). De manera que los ejercicios aeróbicos son tan efectivos para la salud como los ejercicios de fuerza.

Empujar, tirar, levantar o transportar peso, son distintas formas de utilizar la fuerza y la resistencia muscular.

Y recordá siempre: “tenemos un cuerpo y es el que nos vá a acompañar durante toda la vida”, por eso, ¡cuidalo y ejercitalo!

 

Aclaración: El contenido de la nota es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista. No expresa la opinión de CardioVida24.