Consejos prácticos para aprender a reducir las grasas que pueden afectar al corazón.

Las grasas saturadas incrementan el riesgo de padecer enfermedades del corazón y se encuentran principalmente en alimentos de origen animal (carnes rojas, huevos, manteca, leche y otros productos lácteos sin descremar).

El riesgo se puede reducir sencillamente, consumiendo una dieta baja en este tipo de grasas y reemplazándolas por grasas no saturadas, como las que se encuentran principalmente en los aceites de oliva, girasol o canola, pescados grasos, frutos secos y semillas.

CardioVida24 le acerca una selección de los consejos que brinda el Instituto del Corazón de Texas (THI):

  • Use leche total o parcialmente descremada en lugar de leche entera. En lugar de crema, utilice yogurt natural descremado o una mezcla de yogurt y ricota parcialmente descremada. Elija siempre quesos de bajo contenido graso. También evite las salsas a base de crema y queso, o prepárelas utilizando leche y queso parcialmente descremados.
  • Coma más pescado y pollo. Utilice pollo picado en lugar de carne roja picada. Quítele la piel al pollo antes de cocinarlo.
  • En las recetas, sustituya cada huevo entero por dos claras.
  • Compare el contenido graso de productos similares. No se deje engañar por términos tales como «light» que muchas veces se usan para indicar que un producto es dietético o bajo en calorías y en realidad no lo son.
  • Limite el consumo de grasas de origen animal (por ejemplo, manteca y crema). En su lugar utilice aceites líquidos, especialmente los de canola, oliva o girasol.
  • Lea la información nutricional de todos los productos. Muchos de los productos sin grasa son muy altos en hidratos de carbono, los cuales pueden elevar los niveles de triglicéridos.

 

Más información:
Texas Heart Institutes