El aumento del colesterol no provoca síntomas, por lo que es importante controlarlo periódicamente a fin de evitar males mayores. Por qué conviene tener alto uno y bajo el otro, y cómo lograrlo. Los 9 mandamientos de la salud que hay conocer

 

Es usual en cualquier conversación familiar sobre salud que aparezca la pregunta: ¿Cómo te dieron los valores del colesterol? ¿Tienes del bueno o del malo?

El colesterol es una sustancia grasa que está presente en todos los tejidos del cuerpo humano y es necesario para el normal funcionamiento del organismo. Sirve como materia prima para las membranas (paredes) de las células y para la síntesis (fabricación) de hormonas como por ejemplo los estrógenos y andrógenos.

El aumento del colesterol, también conocido como hipercolesterolemia, dislipemia o dislipidemia, es producido por múltiples causas. Algunas de ellas no pueden modificarse porque son generadas por alteraciones genéticas, alteraciones en el metabolismo, propias de cada individuo, generalmente con antecedentes familiares.

Otras, en cambio, tienen que ver con un estilo de vida no saludable: una alimentación inadecuada, rica en grasas y pobre en fibras, la falta de ejercicio, el sedentarismo, la obesidad central -tener grasas especialmente en el abdomen-, fumar y otras enfermedades como la diabetes o los trastornos hormonales de la tiroides.

«El colesterol elevado se diagnostica con un análisis de sangre de laboratorio. En general, los expertos recomiendan hacerse la primera medición a los 20 años y luego cada 5 años si el resultado es normal, es decir, si el valor obtenido se encuentra por debajo de 200 mg/dl. Si el colesterol se encuentra elevado, el médico definirá el tipo de tratamiento y la frecuencia con que deben hacerse los controles», recomienda la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

¿El aumento de colesterol provoca síntomas?

La elevación de colesterol en sangre no provoca síntomas. No se relaciona con dolores de cabeza, cansancio ni otros síntomas. «Las manifestaciones de la dislipemia son sus consecuencias tardías cuando no se controló por largo tiempo y entre ellas cabe destacar la enfermedad coronaria (obstrucción de las arterias del corazón por depósito de grasas y otras sustancias) el accidente cerebrovascular, los aneurismas de aorta y la enfermedad vascular periférica (obstrucción de arterias de las piernas, riñones, cerebro).

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos. En Argentina el sobrepeso y la diabetes son los factores de riesgo que más preocupan a los profesionales de la Salud. Asimismo, el colesterol elevado, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo, el estrés y los factores hereditarios, también pueden ser causantes de éste tipo de patologías.

Tipos de colesterol

Para llegar a los lugares del organismo donde es necesario, el colesterol es transportado por la sangre unido a proteínas denominadas lipoproteínas.

Algunas lipoproteínas se encargan del transporte del colesterol sobrante desde los órganos hacia el hígado donde es reciclado. Estas lipoproteínas que retiran el colesterol se denominan HDL (sigla correspondiente en inglés a la expresión Lipoproteínas de Alta Densidad). Otras lipoproteínas transportan el colesterol desde el hígado hacia el resto de los órganos. Estas se llaman LDL (sigla en inglés para Lipoproteínas de Baja Densidad).

El colesterol-LDL circulante se deposita en las paredes de las arterias y las daña causando obstrucciones (proceso llamado aterosclerosis). Por este motivo el colesterol-LDL debe ser bajo.

Las HDL hacen lo contrario, y de alguna manera «limpian» el colesterol sobrante y lo transportan hacia el hígado donde se deposita o es excretado. Por este motivo es deseable tener el colesterol-HDL elevado.

Existen otras sustancias lipídicas (grasas) en la sangre además del colesterol. Entre ellas están los triglicéridos, cuya elevación también puede ocasionar problemas cardiovasculares.

«La mejor y más efectiva forma de controlar el colesterol es a través de un tratamiento trípode: alimentación, ejercicio, y en algunos casos, medicación», sugieren desde la FCA.

El médico cardiólogo Carlos Reguera, jefe de las áreas de Cardiología y de Medicina Preventiva del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (Ineba) explicó que «hay que entender que muchas veces los factores de riesgo no anticipan la enfermedad, sino que son la enfermedad». «Por ello debemos intensificar el cuidado y el control, focalizándonos en la prevención de cada uno en particular (hipertensión, diabetes, tabaquismo, sobrepeso, entre otros). Recordemos que actualmente las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la primera causa de muerte a nivel mundial», agregó.

A su vez, la Fundación Barceló brinda algunos consejos para fomentar un estilo de vida saludable, disminuyendo las probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares, conocidos como «Los 9 mandamientos»:

1. No fumar
2. Mantener niveles bajo de colesterol
3. Mejorar la alimentación (consumir más vegetales y frutas)
4. Controlar el peso
5. Abandonar la vida sedentaria
6. No abusar del consumo de alcohol
7. Evitar la hipertensión
8. Reducir el estrés
9. Vigilar de cerca la diabetes

Fuente: Infobae América