Pedro Lambertini nos da consejos útiles a la hora de ir a la verdulería y almacenar frutas y hortalizas.

Las frutas y las verduras ocupan un rol preponderante tanto en mi dieta diaria como en mi cocina. No sólo constituyen una fuente vital de vitaminas y minerales, sino que son las encargadas de proporcionar el sabor a las comidas. Mi madre me acostumbró de chico a consumirlas y no comprarlas en el supermercado sino en la verdulería, por lo que resulta fundamental encontrar una que sea de nuestra confianza.

A la hora de abastecerme para la semana decido dividir mis compras. Y resulta evidente: si no pasé por la verdulería, mi heladera se ve prácticamente vacía. Dada la dificultad que tenemos aquellos que habitamos las grandes urbes para abastecernos de alimentos lo menos contaminados posible, resulta clave organizarnos y saber además, quién vende lo mejor y más fresco.

En mi caso, sólo elijo los grandes supermercados para adquirir los alimentos de almacén: pastas, aceites, arroz, atún, etc. En la herboristería me proveo de semillas, legumbres, harinas, azúcar y especias. Carne casi no como asi que mi lugar favorito es, sin lugar a dudas, la verdulería. Allí el paisaje se modifica permanentemente según la época del año. Sobre todo, si se trata de una como la de mi barrio, donde los vendedores siempre se animan a traer cosas nuevas según la estación. Allí es común encontrar frambuesas y arándanos frescos, maracuyá, ciruelas de distintos colores, berenjenas baby, chiles diversos, entre otras variedades. En invierno aparecen los grelos, nabizas, apionabos, etc. Más de una vez me ha pasado de encontrar productos que no conocía, lo cual habla de una gran audacia por parte de los vendedores: se arriesgan a probar. Y siempre ganan porque la verdulería está siempre llena y a cualquier hora.

En esta nota les brindo algunos tips útiles para la compra y la conservación de frutos y hortalizas, y cómo tenerlos siempre disponibles.

 

Qué tener en cuenta a la hora de las compras:

  • Elegir una verdulería que nos inspire confianza. Que ofrezca variedad, alta rotación y precios justos.
  • Preferir aquellos productos que están en estación. Si bien la estacionalidad no siempre se refleja en el precio de venta (recuerdo que en otros tiempos, cuando había abundancia de frutillas, compraba kilos para mermelada y costaban la mitad), es cierto que hace a los productos más económicos y de mucha mejor calidad.
  • No repetir. Si nuestra verdulería cambia, debemos cambiar también nosotros. Comprar siempre lo mismo es un error común y nos priva de probar cosas nuevas, así como también de proveer a nuestro cuerpo de otros nutrientes.
  • Buscar el arcoíris: cuanto más multicolor sea nuestra compra, mejor. Frutas y vegetales anaranjados (zapallo, zanahoria, duraznos) son hábitat de los carotenos, mientras que las hojas verdes (rúcula, espinaca) nos proveen de la clorofila. Algunos morados (repollo, remolacha) están encargados de proporcionarnos las antocianinas. Ya lo dicen los nutricionistas: “variedad de color, variedad de nutrientes”.
  • Conversar con el verdulero. En general a ellos les gusta lo que hacen y saben mucho. Nos pueden aconsejar sobre qué comprar y qué está mejor en cada momento. Yo hasta les llevo mermeladas y la dueña me ralla zanahorias en el momento, un trabajo que me fastidia.
  • Indagar sobre mercadería separada como “de segunda calidad”. Los tomates perita a veces están separados en un rincón poco visible etiquetados como “tomate para salsa”. Resulta que estos, además de ser mucho más económicos, resultan ideales no sólo para realizar salsas, sino también todo tipo de conservas como chutneys y mermeladas. Incluso es recomendable averiguar sobre mercadería para tirar. Recuerdo haber preguntado sobre unos damascos dañados que habían en el fondo del cajón y me dijeron que eran para descarte. Pedí que me los regalaran, así lo hicieron y en retribución, obtuvieron una deliciosa mermelada de damascos que agradecieron sorprendidos.
  • Siempre llevar una linda bolsa de compras. Las plásticas no! Y por favor, pedirle al verdulero que cuando sea posible, nos ponga la mercadería suelta. He visto bolsas de compras coquetas llenas de bolsas plásticas dentro.

El almacenamiento de la mercadería también es esencial. Van algunos tips a tener en cuenta al llegar a casa:

  • Si compramos algo que en la verdulería estaba afuera de la heladera, por qué ese afán por, ya en casa, guardarla adentro? Seguro les ha pasado de conocer a alguien o sorprenderse a sí mismos, almacenando las zanahorias en la canasta de vegetales de la heladera. Por qué?
  • Mantener el cesto para almacenar verduras en la heladera siempre limpioy, en las que lo permiten, con la cavidad abierta para que pase aire y los vegetales “respiren”. Forrar el fondo con 2 capas de papel absorbente es también una buena idea.
  • Tener un canasto de mimbre guardado en un lugar oscuro para papas, cebollas, zapallos, batatas, etc.
  • Tener una linda frutera a la vista siempre bien llena. No hay nada que le dé más vida y muchas veces, hasta perfume a la cocina, que una frutera bien provista. Las bananas, de nuevo, siempre fuera de la heladera.
  • Es importante lavar los vegetales de hoja para almacenarlos. Cuando nos venga hambre, no tendremos ganas de afrontar este proceso. Por eso resulta indispensable contar con un centrifugador de vegetales. Son baratos, se consiguen fácilmente y su función no es de fácil reemplazo.
  • Para lavar correctamente las hojas les sugiero seguir los siguientes pasos: primero, descartar tallos y dejar sólo aquello que consumiremos. Luego, colocar las hojas en un recipiente grande, cubrirlas con agua y dejarlas reposar para que recuperen la humedad y turgencia que eventualmente hayan perdido. Es recomendable agregar al agua una cucharada de vinagre por litro pero, si las hojas están correctamente lavadas, este paso se puede obviar. Hay hojas muy lábiles como la rúcula, que ante un medio ligeramente ácido, enseguida “se pican”. Luego del remojo, lavarlas bajo el chorro de agua fría y proceder al centrifugado. Acomodarlas en un recipiente amplio con papel absorbente en la base y cubrirlos por encima con el mismo papel.
  • Hierbas: conviene guardarlas envueltas en papel absorbente ligeramente humedecidoy colocarlas en un recipiente tapado.
  • Chiles: mi idea favorita es llevarlos directo al freezery rallarlos freezados sobre la preparación elegida.
  • Paltas: si son fanáticos como yo, les aconsejo que compren algunas maduras y otras verdes. Igual que con la banana. Para acelerar la madurez de estos frutos, es aconsejable envolverlos en papel de diarioy conservarlas, por supuesto, fuera de la heladera.
  • Lavar las frutas al momento de consumirlas. Hacerlo antes de almacenarlas no cumple ninguna función, por el contrario, acorta su vida útil.
  • Tomates: los compro redondos, perita, cherry de colores y cumatos, la variedad más oscura. Es uno de mis frutos favoritos y jamás me faltan.

Las frutas y las verduras ocupan un rol importante en nuestra alimentación diaria. Podemos tener la heladera y la alacena llenas de alimentos, pero si ellas nos faltan, nos falta todo. Es importante entonces, tener un proveedor de confianza, planificar y, como siempre dice mi madre, tener una buena dosis de “aceite de codo”.

¡Gracias por leer!

 

Aclaración: El contenido de la nota es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista. No expresa la opinión de CardioVida24.