La hipertensión arterial es un problema de salud importante que puede acarrear consecuencias graves como ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y renal, así como…

La hipertensión arterial es un problema de salud importante que puede acarrear consecuencias graves como ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y renal, así como daños a otros órganos, si no es tratada a tiempo. Los más afectados son las personas mayores de 65 años. Según datos de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial“si bien no existen estudios poblacionales aleatorios de alcance nacional que hayan investigado la prevalencia de hipertensión arterial (HTA) en Argentina, se puede estimar que, por lo menos un tercio de la población urbana es hipertensa”.

Un artículo publicado en la Mayo Clinic Health Letter recuerda que, a mediados del año 2.014, se dio a lugar el Octavo Comité Nacional Conjunto para Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión JNC 8, que reunió expertos de la American Heart Association,el American College of Cardiology y la American Society of Hypertension, cuyo informe, publicado en la revista especializada JAMA, cuenta con unenfoque riguroso, basado en la evidencia científica más actual para recomendar umbrales de tratamiento, metas y medicamentos en el tratamiento de la hipertensión en adultos.


Valores a tener en cuenta

Dentro de sus conclusiones, el JNC 8 refina las pautas para evaluar la presión arterial en adultos mayores, diabéticos y enfermos renales, aconsejando que se mantenga la presión arterial en menos de:

  • 140/90 mm Hg para adultos sanos menores de 60 años
  • 150/90 mm Hg para adultos sanos a partir de los 60 años (estas cifras son ligeramente mayores que las pautas anteriores)
  • 140/90 mm Hg para adultos con diabetes mellitus o enfermedad renal crónica, mayores de 18 años (estas cifras también son ligeramente mayores que las pautas anteriores)

Uno de los principios subyacentes de las nuevas pautas es que para mejorar la salud, no siempre es bueno el tratamiento más agresivo, que tampoco está respaldado por pruebas contundentes, especialmente en el caso de mayores diabéticos o con problemas renales crónicos. Un tratamiento menos agresivo disminuye la intensidad del mismo, que se asocia a una menor cantidad de efectos secundarios no deseados.

Es interesante destacar que el mismo informe señala que “las recomendaciones no son un sustituto para el juicio clínico, y las decisiones sobre el cuidado deben considerar cuidadosamente e incorporar las características clínicas y circunstancias de cada paciente individual”.

 

CardioVida24 le recomienda consultar siempre con su médico.

 

Más información:

Mayo Clinic Health Letter
Revista JAMA