Cómo detectarlo y aplicar estrategias para controlarlo.

Los estudios que indagan la relación entre el estrés y la salud cardiovascular comenzaron siglos atrás. Las primeras hipótesis científicas sobre los efectos que las emociones son capaces de provocar sobre la circulación, se remontan al siglo XV.

Por entonces, el médico inglés William Harvey publicó una teoría que dos siglos más tarde, William Osler, el padre de la medicina interna, aplicó para describir al paciente cardíaco como una persona ambiciosa e incisiva.

Más tarde, los cardiólogos norteamericanos Meyer Friedman y Ray Roseman describieron el perfil de quienes hacían estallar sus emociones en el corazón, característica que fué calificada como personalidad tipo A, prototipo del paciente cardíaco y paradigma del estrés negativo.

Otros lo describieron como una persona adicta al trabajo, competitiva, agresiva, hostil, y con una fuerte tendencia a controlar todo y a todos. Control que falla, justamente, en el corazón. La presión arterial se enciende y provoca un estallido, sin que el paciente controlador pueda ejercer el poder sobre su propio cuerpo.

“Para mejorar el control sobre el estrés es útil conocer nuestro perfil personal, reconocer e interpretar nuestras propias señales de alarma y aprender a manejar las emociones, en lugar de dejarnos controlar por ellas. Cuando somos conscientes de nuestras emociones podemos usarlas positivamente”, define para los lectores de CardioVida24, la Lic.Mara Diz, psicóloga especialista en estrategias de control de estrés.

CardioVida24 le acerca el “octógono de la salud”, las ocho medidas antiestrés que propone la Lic. Diz:

  1. Dieta saludable
  2. Sueño nocturno de 6 a 8 horas
  3. Diversiones que exigen un compromiso activo
  4. Implementación de desafíos creativos en el trabajo
  5. Mantener vivos los vínculos afectivos
  6. Aprender a reirse de las dificultades
  7. Desarrollar el optimismo basado en la confianza
  8. Practicar actividad física en forma regular

 

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Maradiz