Un nuevo estudio realizado sobre más de 200.000 personas sin antecedentes cardiovasculares aporta más evidencia que vinculan al estrés con los problemas del corazón.

 

La depresión, la ansiedad y otras formas de distrés mental podrían aumentar de forma significativa el riesgo de enfermedad cardiaca en los adultos mayores, sugiere una nueva investigación de Australia que se suma a otros estudios que han encontrado la misma vinculación.

El nuevo trabajo siguió durante cuatro años el distrés psicológico de casi 222,000 hombres y mujeres aparentemente sanos, de a partir de 45 años de edad, sin antecedentes de enfermedades del corazón. Sus hallazgos fueron publicados en la edición de setiembre de la revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.

“Nuestro estudio amplía las crecientes evidencias de un vínculo entre la depresión y la ansiedad y un mayor riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV), y sugiere que ese vínculo quizá no sea explicable exclusivamente mediante factores como el estilo de vida y la presencia de otras enfermedades”, expresó autora principal del estudio, Caroline Jackson.

Como resultado del estudio, (incluso tras tomar en cuenta variaciones en los hábitos de tabaco, alcohol y dieta) los investigadores observaron que el riesgo de ataque cardiaco aumentó en un 18% en las mujeres y un 30% en los hombres que se enfrentaban a un grado alto o muy alto de distrés mental.

También encontraron que el riesgo de ACV aumentó un 44% entre las mujeres con un distrés alto y un 24% entre los hombres con un distrés alto.

“Las diferencias sexuales fueron interesantes”, consideró Jackson que agregó que “la asociación más potente entre el distrés psicológico y el ataque cardiaco en los hombres quizá se deba a que las mujeres son más propensas que los hombres a buscar atención primaria para los problemas de salud mental y física, anulando así en parte los posibles efectos físicos de los problemas de la salud mental”.

“Otra alternativa es que podría reflejar la protección hormonal que se sabe que existe contra la enfermedad cardiaca en las mujeres”, explicó.

De todas maneras alertó sobre la asociación de las mujeres con el ACV: “sí encontramos una potente asociación entre el distrés psicológico y el ACV en las mujeres, lo que quizá sugiere que existen distintos mecanismos entre el distrés psicológico y los distintos tipos de enfermedades cardiovasculares en las mujeres”, señaló.

Como resultado los investigadores encontraron que el riesgo tanto de ataque cardiaco como de ACV aumentó de forma incremental a medida que el distrés psicológico aumentaba de bajo a alto.

Jackson recomendó que cualquier persona que experimente un distrés psicológico “debe animarse a buscar ayuda médica”.

“Los profesionales clínicos también deben evaluar proactivamente los síntomas de depresión/ansiedad, y evaluar activamente los factores de riesgo cardiovasculares conocidos en las personas con síntomas de depresión/ansiedad”, concluyó la investigadora.

 

Fuente: La Red 21