Estrategias fáciles de aplicar para afrontar el insomnio.

El sueño cumple una función reparadora tanto a nivel físico como psicológico. Su duración está relacionada a la esperanza de vida y al bienestar psicológico, aunque la cantidad de horas necesarias para cada persona varía. Mientras para algunas personas son suficientes 6 horas de sueño, otras sólo se sienten bien si duermen entre 10 y 11 horas.

Sin embargo, datos relevados por la Asociación Argentina de Medicina del Sueño (AAMS), en la Argentina 4 de cada 10 personas sufren de insomnio, un trastorno que aqueja a miles de personas en la actualidad, que se caracteriza por la dificultad para iniciar, mantener el sueño, o despertarse demasiado temprano a la mañana.

Sus consecuencias van desde estar cansado y desconcentrado al realizar las actividades diarias, hasta correr posibles riesgos de accidentes automovilísticos.

Uno de sus factores más desencadenantes es la presencia de estrés, aunque también puede producirse por otras causas, como la toma de cierto tipo de fármacos, problemas respiratorios, realizar siestas diurnas, o la menopausia, entre otras.

De todas maneras, existen varias estrategias para enfrentarlo. Una es trabajar y desafiar los pensamientos negativos, tanto los que aparecen cuando la persona ya se encuentra en la cama, como aquellos que aparecen durante la jornada. Otra manera de prevenir este problema es realizando actividad física durante el día.

En una entrevista con CardioVida24, la Lic. Verónica Rial, del Departamento de Psicoterapia de INECO, y una de las coordinadoras de su Programa multidisciplinario de entrenamiento en habilidades para la prevención y el abordaje del estrés, nos brinda algunos consejos específicos de control de estímulos e higiene del sueño, fáciles de aplicar:

  • No realizar en el dormitorio actividades incompatibles con el sueño (a excepción de relaciones sexuales).
  • Regular el horario sueño-vigilia.
  • Acostarse sólo cuando se tiene sueño.
  • Levantarse si no se concilia el sueño a los 20 o 30 minutos y realizar una actividad tranquila en otra habitación.
  • Evitar en las horas previas al dormir, consumo de alcohol, cafeína, nicotina, chocolate y/o líquidos en exceso.
  • No realizar ejercicio físico regular antes de dormir.
  • Dormir en un colchón que no sea excesivamente duro.
  • Desarrollar hábitos que indiquen la proximidad de la hora de acostarse.
  • No compensar durmiendo en exceso los fines de semana.

 

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