La Lic. Viviana Kelmanowicz nos brinda las recomendaciones de esta disciplina para aumentar el bienestar y tener una mejor calidad de vida.

En la búsqueda de alternativas de programas para manejo del estrés, CardioVida24 entrevistó a Viviana Kelmanowicz, licenciada en psicopedagogía y psicología, quien junto a Andrea Czar y Marcela Kappelmayer, creó el Grupo AWE, una institución que tiene como objetivo aumentar el bienestar en niños, jóvenes y adultos.

A la pregunta de por qué estamos tan estresados y ansiosos, la Lic. Kelmanowicz explica: “Nuestras vidas se han acelerado mucho. Las comunicaciones son simultáneas e instantáneas. La cibernética e internet han hecho posible una fuente inagotable de información. La presencia virtual y la real se funden generando múltiples realidades simultáneas que nos abruman. El multitasking es casi contínuo. Trabajamos más horas y nos cuesta más lograr tiempos de descanso y conexión con nosotros. Nuestra sociedad es una fuente constante de estrés; el ritmo de vida y la presión social han llevado a un aumento de los trastornos de ansiedad y estrés. Por otra parte, nuestro contexto social ha perdido bastante los factores de protección y amortiguación. Tenemos menos espacios de familia, han disminuido los encuentros y la intensidad de los mismos, y el tiempo de ocio y los espacios de recuperación son escasos.”

 

Qué es la Psicología Positiva

Como respuesta a la problemática, Kelmanowicz propone a la Psicología Positiva como herramienta para controlar el estrés y tener una mejor calidad de vida, un enfoque que desde hace unos 18 años, viene investigando y validando de forma científica, procesos que permiten vivir con mayor bienestar, proponiendo prácticas eficientes en el control del estrés y la ansiedad.

Se trata de una evaluación retrospectiva positiva sobre la vida o la percepción de satisfacción vital, y al mismo tiempo, un balance actual del afecto positivo frente al negativo. Para hablar de bienestar, también hay que reunir una serie de atributos psicológicos asociados al buen desarrollo y al ajuste a nuestro medio.

Las investigaciones afirman que el rango de afectividad positiva que experimentamos es un 50 por ciento hereditario; el 10 por ciento está definido por las circunstancias que atravesamos, mientras que el 40 por ciento restante es el realmente maleable. Es decir, que tenemos un 40 por ciento de posibilidades de guiar nuestra actividad en forma intencional para producir mejores estados de ánimo o mayor bienestar.
La clave no está en intentar eliminar lo negativo, sino en aumentar la frecuencia de las experiencias y los vínculos positivos. Por otro lado, el camino a la felicidad no es sencillo porque no es algo que se encuentra, sino que se construye y se crea. Depende de nosotros mismos. Está comprobado que la gente más feliz es “activa”, se esfuerza de forma sistemática y sostenida.

 

La palabra mágica

AWE destaca el valor del acrónimo PERMA creado por Martin Seligman, psicólogo estadounidense, ex director de la American Psychological Association (APA) que dirige el Positive Psychology Center de la Universidad de Pennsylvania, como ruta creada para acceder al bienestar a través de 5 conceptos principales, cuyas iniciales coinciden con sus siglas en inglés:

  • P de Positivity: emociones positivas
  • E de Engagement: compromiso
  • R de Relationships: vínculos
  • M de Meaning: significado o propósito
  • A de Accomplishment: logros o realizaciones

“Podemos aumentar nuestro bienestar, aumentando la frecuencia de las emociones positivas, incrementando nuestra atención o compromiso con lo que estamos haciendo, cultivando relaciones más auténticas y positivas, buscando un sentido en nuestras vidas, y enfocándonos para lograr lo que nos proponemos. ¿Es difícil esto? La respuesta es “muy”. Es posible? La respuesta es SÍ, asegura Kelmanowicz.

 

Recomendaciones para liberarnos del estrés y ser más felices

Algunas de los comportamientos estudiados por la Psicología Positiva se relacionan con el cambio de hábitos: la inclusión en la vida cotidiana de pequeñas transformaciones que, sostenidas en el tiempo, permiten adquirir rutinas más saludables.

Está comprobado que cierto tipo de emociones o actividades generan mayor felicidad. Estos son algunos ejemplos:

  • Involucrarse en actividades en las que se pone en juego la creatividad
  • Practicar un estilo optimista
  • Ser amable y agradecido
  • Cultivar y mantener los vínculos
  • Aprender a perdonar
  • Saborear con atención plenalas cosas que nos suceden
  • Encontrar nuestras fortalezasy ponerlas en juego para experimentar el flow (fluir)
  • Comprometerse con objetivos
  • Amar y ser amados (no se circunscribe sólo a la relación de pareja)
  • Tener sentido del humor
  • Aumentar la percepción de autoeficacia
  • Hacer ejercicio físico, meditar, cantar, etc.

Según Kelmanowicz, para reducir el estrés o la ansiedad, no existe la magia. Para ello es necesario aceptar la condición personal y saber que para experimentar mayor bienestar hay que ocuparse, lo que significa: proponérselo, esforzarse y dedicarse“El propósito de ganar calidad de vida que se hace al comienzo de cada año, se desvanece bastante antes de lo que pensamos. Por lo tanto, la idea central no es evitar el estrés, sino aprender a recuperarnos de él. Aprender a aquietar nuestros pensamientos perturbadores y ansiosos. Nos conviene aumentar nuestros recursos personales. A veces no nos sale hacerlo solos; nos sale el impulso inicial y voluntarioso de cambiar, pero nos falla el período de mantenimiento. Busquemos ayuda en aquellas personas o situaciones que nos permitan sostenerlo en el tiempo, nos recomienda la especialista.

 

Más información:

Grupo AWE
Centro de Psicología Positiva de la Universidad de Pennsylvania