La terapia de sonido y sus efectos comprobados sobre la salud.

El uso del sonido para generar estados meditativos propone el mismo objetivo que el resto de las técnicas: conducir la mente desde un estado de alerta a un estado de profunda serenidad e integración.
La ciencia ya ha comprobado cómo la meditación disminuye el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la respiración, la tensión neuromuscular y hasta la frecuencia de las ondas cerebrales.

Los cuencos tibetanos son instrumentos milenarios, capaces de lograrlo. Justamente, la primera percepción que se tiene al tocarlos, es que la mente se calma. Los estudios demuestran que al hacerlo, las ondas cerebrales bajan su frecuencia de vibración alcanzando un estado alfa, de entre 8 y 13 Hz, propias del estado meditativo. Además, se produce un balance en la actividad de los 2 hemisferios cerebrales.

” Ya sea a través de la contemplación o de la meditación, todas las culturas ancestrales han desarrollado su forma de conexión con la Unidad, a través de generar un silencio interior, en el cual nuestros pensamientos se aquietan, y esto nos permite salir por un momento de nuestra percepción individual. De esta manera logramos el silencio necesario para escuchar una dimensión más profunda. El sonido, a través del canto comunitario y el uso de instrumentos de ritual y ceremonial, ocupó durante toda la historia de la humanidad, un lugar preponderante como herramienta de conexión profunda con este estado tan beneficioso”,  nos explica en una entrevista con CardioVida24Albert Rabenstein, director del Centro de Terapia de Sonido y Estudios Armónicos de Buenos Aires, quien desde 1.987 se especializa en el estudio de los sonidos armónicos y en particular, de los cuencos tibetanos.

 

El efecto de los sonidos armónicos

 

“Absolutamente todo lo que está en la Naturaleza está vibrando”,  agrega y explica: “Nuestras células, tejidos, órganos y átomos vibran en distintas frecuencias. En el estado natural de salud en el ser humano, todas esas frecuencias vibran en armonía, como en una inmensa sinfonía. Sin embargo, ese estado de equilibrio se pierde fácilmente. El estrés, los ritmos de vida actual, las tensiones físicas y emocionales, interfieren en esa armonía interna, y nos conducen al cansancio, al dolor y a las enfermedades del cuerpo, de la mente y de las emociones.”

Si bien todo lo que existe está en movimiento y vibra, no vibra de cualquier manera. “Hay un orden, un patrón visible entre todas las vibraciones, que vincula la manera en que éstas se relacionan. Cada cuenco tiene varios sonidos y están afinados en escala armónica. Cada uno tiene una frecuencia fundamental, que es el sonido más grave que el cuenco puede dar (depende de su tamaño y forma) y otros sonidos que se desprenden de él, llamados armónicos, que suenan con volumen similar al volumen del fundamental ”, aclara Rabenstein.

Los sonidos armónicos emitidos por los cuencos tienen la capacidad de crear cambios vibracionales en el cuerpo físico y también, en la mente y las emociones. Su uso se fundamenta en el principio de resonancia, que permite restablecer las frecuencias vibratorias naturales de algo que esté desafinado o carezca de armonía, como podría ser el caso de un órgano enfermo, y transformarlas en vibraciones sanas y normales. Cuando el cuerpo se enferma, se establece un patrón de sonido diferente que no vibra en armonía. Los terapeutas de sonido sostienen que con el uso de armónicos es posible reintroducir el patrón armónico correcto para curarlo.

 

¿Puede cualquier persona conseguir un cuenco y meditar en su casa?

Toda persona puede realizar una práctica personal de conexión con los cuencos armónicos. Para esto no se necesita más que eligir uno. Hay que tener en cuenta que los de menor tamaño producen vibraciones más agudas, y lo más grandes, vibraciones más graves, pero todos producen sonidos armónicos.

La búsqueda intuitiva de cómo realizar esta práctica es muy efectiva. Sin embargo, un instructor puede enriquecerla con propuestas y ejercicios específicos, más conceptos teóricos que satisfagan la curiosidad o intereses particulares de cada persona. También puede ampliar la comprensión de la física del sonido y sus leyes, a partir de experiencias vivenciales, etc. de manera que la experiencia pueda tornarse realmente transformadora.

 

Consejos para tocar los cuencos

 

  • Para meditar con el sonido de un cuenco hay que sentarse cómodamente con la espalda recta, prestando atención de no elevar los hombros al tocarlo. Se apoya en la palma de la mano, para así también beneficiarse con la vibración que se genera en este punto de intercambio de energía.
  • Los cuencos se frotan delicadamente por el borde exterior con una baqueta de madera. A medida que los sonidos armónicos brotan de él, la mente lleva la atención a esa sonoridad. Se puede mantener el toque el tiempo que se quiera. Para finalizar o hacer una pequeña pausa, hay que separar la baqueta del borde y concentrarse en los sonidos, que muy lentamente irán bajando su volumen. Entonces, hay que mantener la atención hasta que el sonido se haga casi imperceptible, para luego quedarse sereno, con la atención puesta en ese silencio, que llevará a un profundo espacio de conexión con todo lo existente.
  • Cuando se medita con sonido, se presta atención a un sólo sonido. La idea es seguirlo y disfrutarlo. Luego se amplía la escucha hasta permitir que ingrese, se vibre y se sea “uno” con él. Entonces. hay que sentir que esa vibración se expande, yendo más allá de los límites del cuerpo.
  • Con el tiempo, la escucha se hace más sutil y más sensible a todo lo que nos rodea, comenzando a percibir otros sonidos que antes parecían no estar. La mente se relaja; ya no tiene que esforzarse en responder a las demandas o a las preocupaciones; sólo está atenta a lo que está sucediendo en ese momento presente.

 

Los beneficios de meditar con sonido

La meditación con sonido ayuda, en lo personal, a sentirse integrado a nivel físico, emocional y mental. Y en lo general, conecta con la conciencia de que todo lo que existe vibra y es sonido, lo que brinda a la práctica una dimensión espiritual.
“Somos parte de algo más grande que nosotros, y más allá de nuestras creencias y del nombre que le demos, los sonidos nos conectan con nuestro Ser espiritual”, concluye Rabenstein.

 

A continuación, CardioVida24 lo invita a tener una breve experiencia de meditación con los cuencos tibetanos, ejecutada por Albert Rabenstein.
Para realizarla es conveniente sentarse en una posición cómoda, relajar los hombros, respirar profundo y dejar que el sonido entre por todo el cuerpo.
Al finalizar, trate de mantener su atención en el silencio.

 

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Más información:

Albert Rabenstein. Centro de Terapia de Sonido y Estudios Armónicos.