Cómo exteriorizarla sin dañarlo.

Múltiples estudios científicos demuestran una asociación entre la ira y las enfermedades cardiovasculares. Investigadores de la Universidad de Talca en Chile, estudiaron a 1.000 personas de 18 a 74 años y hallaron que quienes responden al así llamado patrón de comportamiento tipo A, asociado a emociones de ira, hostilidad, impaciencia y agresividad, presentan mayor riesgo cardiovascular.

Otro estudio realizado por científicos de la Universidad de Yale en Estados Unidos, indagó a 62 pacientes con enfermedad cardíaca y portadores de desfibriladores implantables, concluyendo que la ira puede provocar arritmias cardíacas potencialmente letales en personas vulnerables.

Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en España, analizó la relación de la ira y las enfermedades cardiovasculares en un grupo de 327 mujeres con una edad media de 35 años, y encontró que aquellas que no exteriorizan su ira, sufren más problemas cardiovasculares que quienes sí consiguen expresarla y controlarla. Los resultados de esta investigación apuntan a que la ira exteriorizada es mucho más sana que la interiorizada, ya que esta última se asocia con mayores niveles de presión sanguínea y frecuencia cardíaca, asi como a una mayor secreción de adrenalina, entre otras reacciones fisiológicas. Una correcta regulación de los sentimientos de ira, como controlar el enfado y verbalizarlo dentro de parámetros normales, más la práctica de conductas preventivas, pueden proteger frente a la presencia de problemas cardiovasculares, consignaron los autores.

 

CardioVida24 le recuerda que liberar la ira ayuda a proteger el corazón siempre y cuando se haga de forma controlada.

 

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Fundación del Corazón