La práctica del Mindfulness en la alimentación.

Sin duda, comer es un acto muy complejo. Comemos principalmente por una necesidad biológica pero también lo hacemos por placer, costumbre o para aliviar nuestro estrés, ansiedad, angustia o aburrimiento. Y es allí cuando empiezan los problemas.

Para muchas personas, la razón fundamental del desequilibrio en la alimentación se debe a que olvidan “estar presentes” a la hora de comer. Lamentablemente, lo más habitual para la mayoría, es hacerlo sin conciencia, con el piloto automático encendido.

Modificar comportamientos y hábitos de vida representa un enorme desafío. A pesar de esta dificultad, cada vez contamos con más opciones válidas para concretar nuestra intención de transformarnos y cambiar.

Durante los últimos 30 años, las prácticas contemplativas originadas en la filosofía oriental vienen incorporándose con fuerza en Occidente. Su aplicación, tanto en la educación, como en la medicina y la psicología, está brindando beneficios importantes en la salud y el bienestar de las personas que las practican.

Este es el caso del Mindfulness, una de las técnicas más difundidas en la actualidad para tratar estrés, ansiedad, depresión, dolor crónico, alcanzar un peso saludable, cambiar hábitos de vida y mejorar la creatividad, entre otros beneficios, y que consiste básicamente, en el cultivo intencional de la atención.

Cuenta con avales académicos del nivel del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Harvard, que llevan más de 30 años investigando y recomendando su práctica. Sin embargo, el origen del Mindfulness se remonta unos 2.500 años atrás, como parte de la enseñanza budista. Para cambiar, decía Buda, es necesario tomar conciencia, y ésta sólo aparece cuando nos detenemos y centramos la atención en lo que sucede en el momento presente. Al hacerlo, permitimos que la mente y el cuerpo descansen. Una vez calmados, podemos observar en profundidad todo lo que pasa por ella: imágenes, pensamientos, emociones, deseos, impulsos y hasta sensaciones corporales.

Detenerse y observar es clave para reflexionar de forma constructiva, a fin de evitar los comportamientos perjudiciales que nos conducen a situaciones de malestar. Para eso, tenemos que liberarnos de nuestras rutinas calcadas, deshacernos del piloto automático, dejar de seguir inconscientemente y en forma repetitiva, los hábitos equivocados.

“Comer despierto” es el primer programa de alimentación consciente basado en Mindfulness, dirigido a todas las personas interesadas en llevar a cabo cambios profundos en su alimentación y estilo de vida para lograr una vida más sana y equilibrada. “Aprender a comer y vivir conscientemente es la clave para una vida llena de salud y paz”, afirma el monje zen Thich Nhat Hanh, introductor del Mindfulness en el mundo occidental.

La alimentación con conciencia plena ayuda a escuchar lo que el cuerpo está diciendo acerca del hambre y la saciedad, a reconocer qué parte de nuestra integridad cuerpo-mente-corazón tiene hambre, y saber cómo, cuándo y qué es lo mejor para nutrirlo.

En el programa, que consta de 8 semanas de duración, con un encuentro semanal de 2 horas, se aprenden recursos para aumentar la tolerancia al malestar, explorando los hábitos alimentarios desde los siguientes interrogantes:

  • Por qué como
  • Qué como
  • Cómo es mi manera de comer
  • Cuánto como

Los participantes vuelven a contactarse con las señales innatas de hambre-saciedad, el equilibrio emocional y la necesidad de movimiento para estar sanos. Aprenden a darle a la comida el valor necesario para que los pensamientos y las emociones no giren alrededor de ella. Dejan de utilizar la comida como consuelo, culpa, premio o castigo. Comen para vivir, no viven para comer.

 

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