Consejos complementarios para controlar la presión arterial.

Para un mejor control de la presión arterial, tanto en los que tienen valores cercanos al límite recomendado, como en los que ya tienen diagnóstico de hipertensión, se suele recibir el consejo más simple del mundo: “Coma sin sal”. Todo lo sencillo, es fácil, pero es imperfecto. A lo mejor, conviene hacer algo más que reducir la sal, no es cierto?

Más frutas y verduras. El balance de minerales de la dieta es uno de los aspectos más estudiados en relación con la presión arterial. Comprende el potasio, el magnesio, el calcio y su compañero el cloro. El trabajo más completo está por cumplir 20 años y se conoce por sus iniciales “DASH”. Se encontró que la proporción entre sodio y potasio es lo más importante para bajar la presión. ¿Dónde están estos minerales? En las frutas y las verduras encontramos potasio y magnesio, y como ya sabemos, los lácteos son fuente de calcio. Todas las frutas y verduras aportan potasio y magnesio, por lo que cuanto más variada sea la dieta, mejor. Como consejo útil lo primero sería comer 5 porciones = 500 gramos de frutas y verduras por día, quepuede bajar hasta un 7% la presión arterial máxima en personas hipertensas, independientemente de su medicación habitual.

Menos alcohol. Otro aspecto estudiado fue la relación entre el alcohol y la presión. Reducir el consumo de alcohol a menos de 20 gramos (dos porciones) por día puede bajar la presión máxima en un 3%.

Ejercicio. Saliendo por un momento de la comida, continúa en la lista el ejercicio. Realizar 30 minutos de ejercicio moderado por día, tal como caminar a paso sostenido, puede bajar hasta un 5% la presión, tanto máxima como mínima.

Bajar de peso. Cualquiera sea la dieta que se siga, una persona hipertensa excedida de peso puede bajar hasta un 5% su presión si consigue un descenso de 5% de su peso, números fáciles de recordar (aunque no tan fáciles de realizar).

Sal. No vamos a dejar de lado la sal, cuyo nombre es “cloruro de sodio”. Por supuesto, es el tema más estudiado y aunque parezca raro, es el más controversial. Por ejemplo se calcula que 2 de cada 3 personas pueden reducir su presión arterial bajando mucho el consumo de sal, pero eso quiere decir que 1 de cada 3 no serán sensibles al consumo de sal. El otro punto a tener en cuenta es que el descenso esperado de la presión en aquellos que son sensibles es modesto, en promedio un 4%, por lo que no podemos esperar mucho si nos limitamos nada más que a reducir el consumo de sal.

Lo mejor es poner toda la carne al asador (¡sin sal!). Por lo tanto si una persona decide cuidarse, debería comenzar por la fruta y la verdura, algo de lácteos descremados, moderar el alcohol y hacer ejercicio.

Luego de eso llega la hora de la sal, tratando de disminuir su consumo. ¿Dónde está la sal? Acá viene la sorpresa: el pan, los fiambres y los quesos son, en ese orden, las principales fuentes de sal en nuestro país y en una gran parte del mundo. Y si alguien es galletitero, puede incluirlas en el podio de los salados aunque sean dulces. Si no está convencido lea las etiquetas. ¿Y el salero? La sal agregada en la cocción o en la mesa representa en promedio el 25% de la sal que comen los argentinos. Es bueno moderarse también en el uso del salero para las personas que hacen abuso del mismo, pero en la mayoría de la población este ícono de la dieta para la presión es poco relevante como estrategia de reducción del consumo de sal.

Lo primero es lo primero: fruta, verdura, ejercicio y disminuir el consumo de alimentos fuentes de sodio (pan, fiambres y quesos).

 

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