La dosis diaria adecuada que ayuda a evitar inconvenientes.

Diversas investigaciones científicas realizadas durante los últimos años señalan una asociación beneficiosa entre el consumo de café y la salud arterial.

Una de las últimas, publicada en el 2015 en la revista “Heart”llevada a cabo por un equipo médico del Hospital Kangbuk Samsung en Corea del Sur, permitió relacionar el consumo moderado de café con una menor prevalencia de aterosclerosis, estado en el que las arterias se obstruyen por las grasas, puediendo causar su endurecimiento y estrechamiento, lo que puede llevar a la formación de coágulos de sangre que a su vez desencadenen un ataque al corazón o al cerebro.

Los investigadores estudiaron a 25.138 hombres y mujeres con una edad media de 41 años, sin síntomas que evidenciaran enfermedad cardiovascular.

El objetivo del estudio era establecer la asociación entre el consumo de café y la prevalencia de calcio en las arterias coronarias (CAC), un signo que anuncia problemas en la salud arterial.

Según las conclusiones de los científicos surcoreanos, las personas que consumieron café con moderación (de tres a cinco tazas al día) presentaron menor prevalencia de CAC que quienes superaron esa cantidad de café o no lo incluyeron en su dieta.

Asi mismo explicaron que el consumo de café crónico tenía un posible vínculo con un menor riesgo de diabetes tipo 2, un factor de riesgo para la aterosclerosis, y que su consumo podría mejorar la sensibilidad a la insulina y la función de las células β.

A pesar de los resultados obtenidos, los investigadores admitieron que se necesitan nuevos estudios para convertir el consumo de café en una recomendación cardiológica.

Aunque la estimulante bebida parece beneficiosa, todavía no son claras las razones que podrían convertirla en un componente recomendable de la dieta cardiosaludable.

CardioVida24 le recuerda que si bien el consumo de café no se considera todavía una recomendación cardiológica, tomarlo en dosis adecuadas puede ser beneficioso para la salud arterial.

 

Más información:
British Medical Journal