Los ingredientes de estación son ideales para experimentar en pos de una alimentación saludable de cara al verano. Guarniciones, postres y colaciones con alimentos propios de esta temporada

 

Es la primavera, aparecen brotes, hojas y nuevas frutas en el mercado. El cambio también es una oportunidad para modificar los hábitos alimenticios por dos motivos: hay otra variedad de materias primas y las personas desean empezar a cuidarse mucho más con vistas al verano.

El clima más cálido y lluvioso, sumado a que se alargan las horas de luz del día, pone a disposición materias primas que durante el invierno eran muy caras o escasas. Las hojas y las hierbas aromáticas crecen más rápidamente, dando a lugar más variedades y mejores precios de estas verduras. El clima agradable y templado nos hace disfrutar mucho más de comidas frías y ensaladas.

La primavera es el momento más adecuado para aumentar el consumo de frutas y vegetales y así hacer más saludable la alimentación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras.

Para Federico Miró, profesor de la Licenciatura en Gastronomía de UADE, esta temporada es ideal, ya que brinda todas las herramientas para lograr el objetivo y adoptar hábitos saludables. En este contexto, Miró brindó a Infobae una serie de ideas para afrontar mejor la estación de primavera:

Salteados: se pueden incluir guarniciones en los platos que reemplacen a la papa que es la principal hortaliza de consumo fresco en Argentina. «Por ejemplo podríamos reemplazarla por un salteado de espinaca, cebolla y champignones, que seguramente también reducirá el tiempo de cocción», describió Miró.

Ensalada: en esta época se pueden aprovechar otras verduras además de la lechuga y la rúcula. Escarola o espinaca fresca, a las que según el especialista se les puede agregar algunas hierbas como albahaca, perejil y algunas hojas de salvia. La ensalada de hojas verdes armoniza perfectamente con cebollas caramelizas, y semillas de calabaza o lino tostado. También se pueden agregar algunos trozos de calabaza asada o nueces picadas.

Dentro de las posibilidades están los espárragos y los zapallitos, excelentes guarniciones, ambas con mucha presencia en las comidas. Los zapallitos se pueden saltear con un poco de aceite, chiles y agregarle a esta preparación brotes y salsa de soja. Ideal para consumir solo o también de guarnición de huevos, carnes o pescados. «Los espárragos aparecen en noviembre y es importante que cuando los compremos verifiquemos que no estén al sol y si es posible en heladera. De esta forma es más seguro que no sean fibrosos. Hervidos o al vapor son ideales para comenzar una comida», enfatizó el profesional.

Postres: con la ventaja de que las frutas ya comenzaron a llegar al mercado. Frutillas y arándanos, por ejemplo, son el fin de una cena ideal de esta época. También se pueden agregar al desayuno junto a unos cereales con yogurt.

«Una preparación fácil y rendidora es realizar una gelatina de frutas: para ello debemos licuar las frutillas, agregarles un poco de miel, jugo de limón y esta mezcla ligarla con gelatina. Para 1 kilo de licuado conviene 30 gramos de gelatina sin sabor, hidratarlo con 150 cm3 de agua fría y la calentar esta preparación hasta que se transparente. Así, la agregamos a nuestro licuado. Luego de mezclar, la podemos colocar en vasos que llevaremos a la heladera. Al cabo de unas horas tendremos nuestro postre listo. Los que se consideren audaces de la cocina pueden agregarle unas hojas de menta o albahaca al licuado, de forma de obtener un sabor más complejo. Con un poco de queso blanco y algunas frutas podemos decorarlo para obtener un postre podemos obtener un postre fresco, sano y natural», dijo Miró.

En relación con las comidas, los hábitos están muy emparentados con la aparición de enfermedades. La estrategia de la OMS en este sentido apunta a reducir los problemas relacionados con la obesidad, mediante la modificación de la alimentación hacia la elección de comidas más saludables. Entre ellos se destacan los siguientes objetivos:

-Lograr un equilibrio calórico y un peso saludables.

-Reducir la ingesta calórica procedente de las grasas, cambiar las grasas saturadas por las insaturadas y eliminar los ácidos grasos trans.

-Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

-Reducir la ingesta de azúcares libres.

-Reducir el consumo de sal (sodio), cualquiera que sea su fuente, y garantizar que la sal consumida esté yodada.

 

Fuente: Infobae