Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en la Argentina, con el 28.5% de las defunciones. Por qué temen que el aislamiento por la pandemia empeore esta situación.

El aislamiento social preventivo y obligatorio que rige en la Argentina desde el 20 de marzo y que permanece (ver acá y acá) con mínimos cambios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) -a diferencia de la mayoría del país, que ingresó en la fase cuatro de la cuarentena-, ha encendido alertas sobre el impacto que tendrá la postergación de las consultas, estudios y tratamientos en otras enfermedades, y el seguimiento de aquellas que son crónicas. Por ejemplo, enfermedades del corazón y cánceres.

Según las últimas estadísticas disponibles del Ministerio de Salud de la Nación, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la Argentina, con el 28,5% de las defunciones; seguidas por los tumores (19,2%) y las enfermedades respiratorias (19%). De modo que las cardiopatías y los cánceres explican casi la mitad de las muertes en el país.

En el comité de asesores del presidente Alberto Fernández para la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 afirman que no hay obstáculos legales para realizar todo tipo de prácticas, pero especialistas advierten que hay trabas de facto, como el temor de los propios pacientes a salir de sus domicilios, trasladarse físicamente y contraer el coronavirus SARS-CoV-2. Algunos médicos y asociaciones que los nuclean proyectan consecuencias que hoy, con el foco puesto en las enfermedades respiratorias, están invisibilizadas.

Qué dicen en el mundo
Esta preocupación es global. En su última conferencia de prensa, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó que “las medidas de quedarse en casa, las interrupciones en la prestación de servicios de atención médica y el miedo a asistir a los centros de atención han resultado en una reducción de las visitas clínicas opcionales y en un menor acceso a diálisis renal, atención del cáncer y demoras en tratamientos de alta prioridad para pacientes con ENT (enfermedades no transmisibles, tales como el infarto de miocardio; el accidente cerebrovascular, ACV; el cáncer; la diabetes, y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC)”, lo que “pone a los pacientes en mayor riesgo de complicaciones y muerte por enfermedades” que se pueden tratar.

A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó esta semana que “la prevención y el tratamiento de ENT se han visto gravemente afectados desde que comenzó la pandemia”, según una encuesta que realizó la institución, se publicó el lunes 1 de junio último y fue completada por 155 países en un período de 3 semanas durante mayo.

Sin restricciones legales
El infectólogo Eduardo López, que integra el equipo de asesores del presidente Fernández en la pandemia, señaló en una entrevista con Radio del Plata que el Gobierno “ha hecho una evaluación exhaustiva” sobre las consecuencias del aislamiento en otras enfermedades, que “hoy todo individuo que tiene necesidad de ir al médico o al hospital puede ir para hacerse los estudios” y que “los laboratorios, los hospitales y las químicas están abiertos”. “La gente no debe postergar sus consultas, ni sus estudios, ni las vacunas”, dijo el especialista.

Por su parte, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, resaltó en una teleconferencia que mantuvo con directivos de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) el 17 de mayo último que “la consulta clínica programada ya ha sido abierta” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por medio de la Resolución 126 del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, vigente desde el 12 de mayo último, que establece el Protocolo de Manejo de Individuos que requieran consulta ambulatoria programada en el contexto de la pandemia.

Según Quirós, “acá lo que estamos discutiendo es cómo ponemos en la agenda pública este debate, para que la gente no se retraiga espontáneamente, [pero] no porque hoy no lo puedan hacer”. Sin embargo, señaló que “la pregunta es cuánto estamos preparados para gestionar una pandemia que tiene 80% de asintomáticos, sin saber si el asintomático es el profesional o el paciente, y cómo son esas relaciones uno a uno de bioseguridad dentro de un consultorio particular o una institución más pequeña u otra más grande”.

“Hoy tener más de 3 profesionales trabajando juntos en un lugar y en un mismo momento es realmente peligroso”, les planteó el ministro de Salud de la Ciudad a los cardiólogos.

Qué dicen las asociaciones profesionales
El Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) indicó que debido a un peor control de la hipertensión y otros problemas arteriales, “entre abril y octubre de 2020” se podría producir “un incremento de 3.500 a 10.500 en los casos de nueva enfermedad cardiovascular prevenible”; y la SAC estimó un aumento de entre 7 mil y 9 mil muertes por causa cardiocerebrovascular por falta de consulta y tratamiento, según los datos citados en un artículo de La Nación. Es decir, hasta un 10% más que lo habitual, según las estadísticas públicas del Ministerio de Salud.

A su vez, en un documento de la SAC firmado por cardiólogos de distintas instituciones argentinas, se resalta que es “imperiosa la necesidad de informar a la sociedad y a las autoridades sanitarias que existirá un incremento marcado de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares debido al mal control clínico, a la postergación y la no realización de procedimientos no invasivos (estudios de imágenes) e invasivos (cateterismos diagnósticos y terapéuticos), cirugías, que han demostrado reducir la morbimortalidad en estos pacientes”.

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) advirtió que “la inactividad física, el aislamiento social, la depresión, la ansiedad, la ira, el estrés laboral, familiar y post traumático” son “factores de riesgo cardiovascular, y todos son posibles consecuencias de la pandemia y/o del aislamiento social preventivo”. Además, de 8 de cada 10 mujeres y 5 de cada 10 hombres mayores de 50 o 60 años presentan picos altísimos, pero esporádicos, de presión arterial sistólica (máxima) de hasta 200 o 220 mmHg (milímetros de mercurio), cuando no debería exceder los 140 mmHg, dice este artículo de La Nación.

Desde la Fundación Cáncer (FUCA) dijeron a Chequeado que los oncólogos se han preocupado para darles tranquilidad a los pacientes, sobre todo a los que deben hacerse quimioterapia, una técnica que no se puede interrumpir.

“Además, están los controles a personas ya operadas, que deben seguir realizándose cada 6 meses. En estos casos tampoco es conveniente demorarse. Porque puede haber una recaída o una metástasis, que el cáncer vuelva a aparecer”, dijo a este medio la directora ejecutiva de a FUCA, María Gabriela Berta.

Sostuvo, además, que en general los médicos oncólogos “están realizando consultas de manera remota”, aunque este tipo de telemedicina no sirve para la realización de “exámenes físicos”. Berta sí señaló que, aunque tampoco es recomendable, sí están postergándose, a causa de la pandemia, la realización de estudios de personas sanas, como la mamografía anual en las mujeres o el exámenes de próstata en los varones mayores de 50 años, o una videocolonoscopia.

Qué dicen los médicos
Entre los problemas que señalan los especialistas, está el temor de las personas de salir y acudir a los consultorios, las restricciones en el uso del transporte público -reservado para trabajadores esenciales- y la reticencia de hospitales y prepagas para dar turnos para consultas de manera presencial.

Federico Di Lella, subjefe de Otorrinolaringología del Hospital Italiano, sostuvo que “un concepto básico de la medicina es la prevención de enfermedades, el diagnóstico precoz de enfermedades”, y que por eso desde hace décadas se vienen realizando “campañas para concientizar, por ejemplo, respecto de que las mujeres deben hacerse exámenes de cuello uterino y mamografías” y otros controles y estudios rutinarios, tales como la prueba de Papanicolaou (PAP), ecodóplers, electrocardiogramas, colonoscopias de control o controles de carga viral de personas con HIV.

“Ha llevado años explicarle a la gente por qué debe realizar consultas anticipadamente, y sigue llevando tiempo y esfuerzo para tomar conciencia. Esta pandemia afecta negativamente a todo ese trabajo porque combinó aislamiento con temor. El parate inicial estuvo muy bien para analizar la situación y para preparar el sistema de salud para el incremento de casos de coronavirus. Pero ahora, más allá de que estemos aislados, ya no deberían postergarse las consultas sobre patologías prevalentes”, dijo Di Lella a Chequeado.

Francisco Paulin, médico clínico e inmunólogo del Hospital Fernández, afirmó que la consulta clínica en consultorio “prácticamente desapareció”. “A los pacientes los estoy atendiendo por teléfono, porque siempre la recomendación es que se queden, que mejor no salgan, que se pueden hacer los estudios más adelante. Con los servicios de extracción de sangre a domicilio algunos controles se pueden hacer. Pero pacientes con enfermedades pulmonares que a veces deben hacerse espirometrías (estudio empleado, por ejemplo, para detectar la EPOC) no se las están haciendo”, indicó.

En diálogo con Chequeado, Paulin señaló que hay “muchas patologías crónicas que están desatendidas”. Y agregó que las proyecciones son difíciles de realizar en plena pandemia y aislamiento. “Esto es cuánta gente puede ver afectada su salud por falta de controles versus cuánta gente evita contagiarse de coronavirus. Es claro que la gente que tiene patologías crónicas se está perjudicando, pero así también hay muchas menos muertes por accidentes o por otras enfermedades virósicas, como consecuencia del aislamiento. Al final habrá que hacer un balance”, aseveró.

Fuente: Chequeado.