Durante la década de 1990, el 20% de las personas moría como consecuencia de sufrir un ataque cardíaco. Sin embargo, esa cifra ya ha disminuido a casi la mitad. Descubrí las razones.

 

Durante la década de 1990, sufrir un ataque cardíaco en Estados Unidos fue básicamente una sentencia de muerte para el 20% de las personas que la sufrieron.

La comunidad médica de ese país ha pasado las últimas tres décadas trabajando en este problema, y los expertos creen que los esfuerzos han dado sus frutos. Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Yale dicen que hasta ahora no hay pruebas claras que demuestren que la tasa de muerte por ataque cardíaco haya disminuido.

Por tal motivo, se han puesto a trabajar para desterrar o afirmar este mito; razón por la cual se dispusieron a analizar los datos de más de 4.3 millones de estadounidenses de 65 años o más que habían sufrido ataques cardíacos. La información abarca desde enero de 1995 hasta enero de 2015 y se extrajeron de 5,680 hospitales dentro de los EE. UU., siendo todos ellos pacientes de pago por servicio de Medicare.

Estos resultados se publicaron el pasado 15 de marzo en el Diario de la Red Abierta de la Asociación Médica Americana y los números son bastante llamativos.

En 1995, el 20% de los pacientes cuyos casos se incluyeron en el estudio murieron de ataques cardíacos. Mientras tanto, para el año 2014, ese número se redujo a sólo el 12%. Durante el mismo período, la tasa de hospitalización por un ataque cardíaco por primera vez se redujo en un 38%, de 914 a 566 por cada 100.000 beneficiarios por año.

En este sentido, del trabajo se desprende que debido a la disminución en la cantidad de personas ingresadas en el hospital después de un ataque cardiaco, los costos de atención médica atribuidos a los ataques cardiacos también han disminuido, a pesar de que los costos hospitalarios en general han aumentado en los Estados Unidos a lo largo del tiempo.

Entonces, ¿qué llevó a esta baja significativa en los costos y las tasas de mortalidad para los pacientes con ataque cardíaco? Gran parte de esto tiene que ver con un esfuerzo concertado por parte de tres organizaciones nacionales, los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) que se han focalizado en encabezar los cambios en el tratamiento.

Durante la década de 1990, la comunidad de atención médica estableció que la aspirina y una clase de medicamentos llamados bloqueadores beta (utilizados para reducir la presión arterial) eran algunas de las mejores formas de mejorar las posibilidades de supervivencia después de un ataque cardíaco. También en los últimos 30 años, la angioplastia coronaria se ha vuelto más accesible. Los médicos utilizan este procedimiento no quirúrgico para abrir arterias que están obstruidas con una acumulación de placa, lo que ayuda a que la sangre fluya desde el corazón. Es una forma altamente efectiva de disminuir el riesgo de mortalidad, mucho más que cualquier medicamento solo.

Los investigadores también reconocen cambios en el estilo de vida, como una dieta más saludable, que es fundamental a la disminución de las tasas de hospitalización y mortalidad por ataque cardíaco.

Sin embargo, no todos en los Estados Unidos han visto estos beneficios. Después de analizar los datos de miles de hospitales en el país del norte, los investigadores descubrieron que existen preocupantes problemas de disparidad. En lugares donde el desempleo es alto, el riesgo de muerte después de sufrir un ataque cardíaco es mayor que en áreas con una tasa de empleo saludable. El estudio no tuvo una respuesta clara de por qué ese es el caso.

«Este no es el momento de ser complacientes», dijo Harlan Krumholz, uno de los investigadores, al sitio especializado Asuntos del Consumidor. “Documentamos ganancias extraordinarias, pero el esfuerzo está lejos de terminar. El objetivo es algún día relegar los ataques cardíacos a la historia de la medicina», afirmó.

 

Fuente: Quartz (qz.com)