Varios estudios científicos comprueban que más allá de promover la relajación, orar reduce la presión arterial, los ritmos cardíacos y respiratorios.

Desde hace milenios, la oración provee una fuerza poderosa que sostiene a los miles de personas que la practican. Sin embargo, “El rezar es considerado, por los hombres modernos, como un hábito caído en desuso, una superstición o un resto de barbarie. Por eso ignoramos casi completamente sus efectos”, opinaba a comienzos del siglo XX, el Premio Nobel de Medicina, Alexis Carrel, quien más tarde, tras presenciar la curación de una paciente en Lourdes, Carrel que era ateo, afirmó que la oración es una fuerza tan real como la rotación de la Tierra, “una emanación invisible del espíritu del hombre, que es la forma más poderosa que el hombre pueda generar”.
Hoy la Ciencia busca comprender su vínculo con el bienestar y la salud.

Las investigaciones científicas se remontan al S. XIX, con un estudio conducido por Francis Galton, cuya intención era demostrar qué impacto podía tener la práctica de la oración sobre la longevidad de las personas. Desde entonces, el interés de la comunidad científica ha crecido y sigue haciéndolo. Muchos son los que buscan comprobar lo que las tradiciones aseguran desde hace miles de años: la oración puede sanar.

El National Center for Complementary and Alternative Medicine of the National Institutes of Health llegó a invertir más de 3 millones de dólares anuales para estudiar el vínculo.
La temática también se propagó rápidamente en los medios, llegando hasta Newsweek y el New York Times.

Desde el 2.004, la Office of Prayer Research, en Kansas, EE.UU., se ha convertido en el mayor reservorio de estudios científicos publicados sobre el tema, como el Mantra I y Mantra II, realizados por el Universidad de Duke, o el STEP, esponsoreado por el Benson-Henry Institute for Mind Body Medine.
Mientras algunos señalan que la oración no ejerce ningún efecto, otros demuestran que es un poderoso factor de ayuda en el restablecimiento de la salud de los pacientes.

Dentro de los estudios que corroboran los efectos positivos de esta práctica, se destacan 3, en los que se aplicó la práctica de oración de intercesión a distancia:

  • El conducido en 1.988 por el cardiólogo Randolph Byrd, publicado en elSouthern Medical Journal, en pacientes de la Unidad Coronaria delHospital General de San Francisco. Los mismos fueron divididos en 2 grupos: 192 recibieron y 201, no. Ni pacientes ni médicos sabían quiénes estaban recibiendo las oraciones. El estudio pudo demostrar queaquellos a quienes se las dirigieron, tuvieron una recuperación significativamente superior en comparación con el grupo que no las recibióNinguno de ellos requirió respiración artificial, mientras que 12 pacientes del otro grupo la necesitaron. Además, requirieron menos antibióticos y fueron menos propensos a desarrollar complicaciones.
  • El realizado en 1.999 por el Mid America Heart Institutede Kansas en EE.UU., publicado en Archives of Internal Medicineque reveló recuperaciones asombrosas, con menor estancia hospitalaria en los pacientes cardíacos a los que se dirigieron las oraciones.
  • El realizado por el Rabin Medical Centeren Israel, publicado en 2.001 en el British Medical Journal, en pacientes con infección en el torrente sanguíneo, que constató que las oraciones enviadas redujeron la estancia hospitalaria y la fiebre en los pacientes a los que fueron dirigidas.

Desafortunadamente, las investigaciones en este campo conllevan numerosas dificultades para medir la incidencia real de la oración en la salud de las personas. “La Ciencia no está diseñada para estudiar lo supernatural”, opina el Dr. Harold G. Koenig, director del Center for Spirituality,Theology and Health de la Universidad de Duke en EE.UU., especializado en el estudio de los efectos de la oración y la espiritualidad en adultos mayores.

El aporte del Dr. Benson

Uno de los primeros en investigar de forma científica, los efectos de la oración y la meditación en la salud, es el Dr. Herbert Benson, director emérito del Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine, cardiólogo y profesor de medicina en la Harvard Medical School.

A partir de los años 70, Benson se dedicó a estudiar los efectos fisiológicos de la oración cristiana, la meditación trascendental, la hipnosis y otras técnicas de relajación que activan el sistema límbico, fenómeno que pudo demostrar a través de escaneos cerebrales.

La respuesta fisiológica común en todos los casos, fue llamada por Benson “Respuesta de relajación” y consiste en la disminución de ritmo cardiaco, presión arterial y necesidad de oxígeno, e incremento de la circulación sanguínea.

Lo más interesante tal vez, es que según sus investigaciones, no existe una formula específica. Más allá de la distinción intelectual que hace el cerebro,al cuerpo le da igual: no importa si se asocia al credo cristiano, budista, protestante, hindú o musulmán. El efecto es igual de positivo pues su función es establecer contacto con la fuente suprema que da vida a todo lo creado.
En este sentido, Koenig apoya la idea de secularizar la práctica, y prefiere hablar de “testear si una persona puede proyectar sus pensamientos a través del espacio y el tiempo”.

Benson destaca que lo importante para obtener su beneficio, es que la oración elegida sea significativa para la persona que la dice y además, se practique en forma repetitiva. “Hemos encontrado que existe una relación entre la condición física de una persona y cualquier actividad repetida de concentración que hace, lo que implica el control sobre los pensamientos aleatorios. La mayoría de la gente lo hace a través de la oración. Por lo tanto, creemos que cuando una persona repite una oración una y otra vez, puede ayudar a curar una enfermedad, especialmente si es causada por el estrés “,señaló en relación al estudio STEP: Study of the Therapeutic Effects of Intercessory Prayer, realizado en el 2.006, también conocido como The Prayer Great Experiment, sobre los efectos terapéuticos de la oración de intercesión en pacientes con bypass.

 

Más información:

Office of Prayer Research
Metanexus
Journal of the American board of Family Medicine
Southern Medical Journal
JAMA Internal Medicine
British Medical Journal
US National Library of Medicine

Mi viaje a Lourdes, Alexis Carrel
La Oración, Alexis Carrel