Una nueva investigación reveló que la actividad física moderada y vigorosa influye en la estructura del ADN potenciando sus beneficios. Se realizaron más de 400.000 muestras de sangre.

Los especialistas dicen que la actividad física de intensidad moderada-vigorosa es la mejor para la salud cardiovascular. En concreto, lo hace influyendo en la estructura del ADN, pero sin modificar la secuencia de los genes. El estudio ha analizado datos de más de 2500 personas de España y Estados Unidos.

La actividad física, se sabe, nos ayuda a tener una vida más sana. Ahora se descubrió que también se relaciona con cambios en la estructura del ADN sin modificar la secuencia de letras de los genes, su estructura primaria. El estudio liderado por científicos del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas observó que realizarla de forma moderada-vigorosa, es decir, caminar a diario de forma rápida o practicar algún deporte durante al menos 30 minutos, permite maximizar sus beneficios.

Así, se actuaría sobre uno de los elementos clave en el metabolismo de los triglicéridos, que, en altas concentraciones, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estos cambios del ADN influyen en cómo se leen nuestros genes y en su nivel de expresión.

Para Roberto Elosua, coordinador del grupo de investigación del IMIM y último firmante del trabajo, «el estilo de vida tiene un impacto en cómo se expresa la información que contienen nuestros genes, y nos preguntamos si la actividad física estaría relacionada con algún cambio en uno de estos mecanismos biológicos: la metilación del ADN».

La metilación del ADN es un cambio químico en la molécula del ADN, sin alteración de la secuencia de letras, que determina el nivel de expresión de los genes, su capacidad para generar o no proteínas. El nivel de metilación se relaciona con diferentes enfermedades como el cáncer, las cardiovasculares, la diabetes y la obesidad.


La importancia de un estilo de vida saludable
Los resultados de la investigación, publicada en la revista ‘Medicine and Science in Sports and Exercise’ y que incluyó los datos de 2.544 personas de entre 35 y 74 años, indican que el ejercicio físico en concreto actúa sobre uno de los elementos clave en el metabolismo de los triglicéridos que, en altas concentraciones, incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, la actividad física también influye región intergénica del ADN, que ha sido relacionada con factores vinculados al envejecimiento. Y que explicaría por qué el ejercicio se asocia auna mayor esperanza de vida.

«Uno de los genes que encontramos con cambios en sus marcas de metilación está relacionado con el metabolismo de los triglicéridos. Ya se conoce que la actividad física disminuye sus niveles, por lo que nuestros datos sugieren que la metilación de este sitio del ADN podría ser un mecanismo mediador del efecto de la actividad física sobre ellos», explica la investigadora Alba Fernández Sanlés, una de las autoras principales del estudio.

Los investigadores creen que el estilo de vida afecta a la metilación de nuestro ADN y que estos cambios pueden estar asociados con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. «En estudios previos también observamos que el consumo de tabaco modifica los niveles de metilación del ADN. La importancia de promover un estilo de vida saludable que incorpore la práctica de actividad física es un factor clave para la prevención de las enfermedades cardiovasculares», concluye el doctor Elosua.