Una alternativa complementaria para aplicar en la prevención, tratamiento y recuperación de enfermedades cardiovasculares.

Escuchar música que nos resulte placentera es una manera efectiva, natural y de bajo costo, que permite obtener muchos beneficios saludables.
Desde la antigüedad, las culturas ancestrales la han usado como parte integrante de su medicina. Aún hoy en día, los aborígenes de distintas partes del mundo siguen entonando cantos como parte de sus rituales de sanación.
Actualmente, la musicoterapia se ha encargado de rescatar el valor que la música tiene en el tratamiento de distintas enfermedades, desde el Alzheimer hasta dolencias crónicas.

Diversos estudios científicos comprueban que la música:

  • Fortalece el sistema immune
  • Disminuye la liberación de las hormonas del estrés como el cortisol
  • Disminuye la ansiedad
  • Disminuye la presión arterial
  • Disminuye la depresión
  • Disminuye el dolor

La música tiene efectos sobre las emociones, que a su vez se traducen en cambios biológicos como la disminución de las hormonas del estrés, la reducción de la frecuencia cardíaca o de la tensión arterial … produce placer y emociones positivas y eso se traduce en mejoría de la calidad de vida”, asegura la cardióloga Regina Dalmau, miembro de la Fundación Española del Corazón (FEC).


Pero, qué tipo de música hace bien escuchar?

Un estudio publicado en el Journal of Emerging Investigators, determina que distintos tipos de música varían de manera distinta y significativa la frecuencia cardíaca. Los participantes tuvieron que escuchar diferentes estilos: clásica, electrónica, jazz, folk, rhythm and blues y rock. Como resultado, pudo observarse que la música “clásica” producía un significativo descenso de la frecuencia cardíaca, mientras que por el contrario, los otros ritmos la incrementaban.

Si bien son muchos los que defienden en concreto la escucha de música “clásica”, podría ser sin embargo, que no sea el “tipo” de música que se escucha, sino el “placer” que genera, lo que desata sus efectos benéficos, como lo explica el Dr. T.Jared Bunch, encargado de dirigir investigaciones de ritmo cardíaco en el Intermountain Medical Center Heart Institute en EE.UU.Cuando disfrutamos de la música, el efecto puede ser medido en el corazón, sin importar qué tipo de música es. Normalmente, nuestros corazones están contínuamente siendo estimulados y relajados. El sistema nervioso simpático, a través de la adrenalina, aumenta nuestra frecuencia cardíaca y la contracción del corazón, mientras que el sistema nervioso parasimpático reduce su ritmo y lo ayuda a relajarse. La música puede variar el balance autónomo del corazón y la influencia de estos 2 sistemas nerviosos de una manera saludable”.
El desafío actual dentro del ámbito de la musicoterapia consiste enidentificar si existen sonidos específicos, más allá de las preferencias musicales personales, que puedan afectar al bienestar del corazón.


Música para prevenir y tratar

Un estudio publicado en el 2.015, en el European Heart Journal destaca la importancia de la música aplicada tanto a la prevención como al tratamiento en pacientes con enfermedades del corazón, asegurando que puede reducir el dolor y la ansiedad, que se asocian con disminución de la frecuencia cardíaca y los niveles de presión arterial.

La experiencia de Suzanne Hanser, Directora del Departamento de Musicoterapia en el Berklee College of Music de Boston, que aplica esta terapia en pacientes cardíacos, en complemento con la rehabilitación médicastandard, también confirma mejoras en el control de la presión arterial, estado mental y el dormir, así como reducción de estrés y ansiedaddentro de sus efectos saludables.

Por otra parte, la Fundación Española del Corazón (FEC) destaca su aspecto preventivo afirmando que puede ser muy útil, tanto para laprevención primaria de las enfermedades cardiovasculares como para la prevención secundaria, siempre aplicada en forma complementaria al tratamiento prescrito por los médicos.


El caso de angina de pecho

Profundizando en la aplicación de la música en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares, otro estudio del 2.015 publicado en el International Journal of Clinical Medicine, que ha puesto su atención en pacientes con angina estable crónica, pudo demostrar cómo la escucha de música, realizada en forma regular, en este caso música clásica de la India,puede beneficiar a este tipo de personas, cuya enfermedad suele alterar su calidad de vida de muchas maneras.

De los 60 participantes, todos bajo tratamiento farmacológico, la mitad tuvo que escuchar 22 minutos de música clásica india en sus hogares, 2 veces al día durante 1 mes, como complemento a la toma de medicación indicada, mientras que la otra mitad sólo continuó con su tratamiento médico habitual. Como resultado, los pacientes que realizaron la escucha, obtuvieron mejoras significativas en su calidad de vida, mientras que los otros empeoraron.


Música en el quirófano

Escuchar música antes, durante y después de procedimientos cardíacos también es favorable para los pacientes.

La Clínica Mayo en EE.UU ofrece un programa llamado The Healing Enhancement Program donde se alienta a pacientes que van a operarse del corazón, a escuchar música antes, durante y luego de la intervención. Además de aliviar el estrés, la ansiedad y el dolor, la música bloquea los ruidos del hospital. Para ello suelen utilizar sonidos de la naturaleza que hacen sentir a los pacientes como si estuvieran en un espacio natural y abierto.

La misma sugerencia y con el mismo fin, la realiza el Dr. Bunch para otros procedimientos cardíacos, como podría ser, por ejemplo, un cateterismo para tratar la fibrilación atrial.


¿Y en la recuperación?

La Harvard Medical School recomienda la musicoterapia para facilitar la recuperación tras procedimientos y eventos cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares (ACV).

En la Universidad de Wisconsin-Milwaukee pudo comprobarse que sobrevivientes de infartos que escucharon música suave por 20 minutos resultaron menos ansiosos acerca de su salud que los que sólo descansaron en una habitación tranquila pero sin música.

En el Abbott Northwestern Hospital de Minneapolis, pacientes que escucharon música poco después de haber atravesado una cirugía de corazón, estuvieron menos ansiosos y reportaron menos dolor que aquellos que sólo descansaron.

 

Más información

Fundación Española del Corazón
Journal of Emerging Investigators
Everyday Health
International Journal of Clinical Medicine
Harvard Medical School