El Dr. Romano nos advierte sobre la importancia de reconocer el rol de las emociones en este trastorno y cómo enfrentarlo.

Los trastornos por atracón representan el desorden alimentario más frecuente de la población. Se estima que el 5 por ciento de las personas lo padecen y está presente en más de la mitad de los pacientes que buscan bajar de peso.

Las principales causas que conducen a sufrir este tipo de episodios son:

1 – Las malas prácticas nutricionales: hacer dietas restrictivas.
2 – Tapar emociones desagradables con el placer que se encuentra comiendo.

Las dietas no son ningún secreto: todas proponen comer menos. Cuando la restricción es suficiente, el cuerpo comienza a utilizar sus propias reservas del tejido adiposo, y así se empieza a perder peso. El cuerpo está equipado como para manejarse sin problemas con reducciones calóricas a corto plazo. Sin embargo, hacerlo a mediano o largo plazo puede provocar que aparezca un deseo descontrolado por comer, ya que las dietas restrictivas ocasionan mucho apetito y necesidad de ingerir carbohidratos.

Lo habitual cuando se realiza una dieta de este tipo, es que se supriman los alimentos con harina, y por este motivo, aparece una necesidad imperiosa de comerlos; si uno los evita totalmentela necesidad crece a medida que van pasando los días hasta que el organismo no resiste más, dando lugar a un posible atracón o descontrol alimentario.

La combinación justa de grasas y azúcares de muchos alimentos (que la industria alimentaria identifica cada vez mejor para generar deseo) junto con el patrón de consumo restrictivo provoca el descontrol alimentario, no la adicción.

Comer comidas apetitosas en atracones o en forma intermitente libera en el cerebro el neurotransmisor dopamina, mensajero de la sensación de placer, el mismo que provocan las drogas, produciendo efectos similares.

Pero lo determinante no es la comida rica sino la manera en que la ingerimos. Algunas personas padecen cuadros semejantes a una adicción, pero en realidad se trata de una situación provocada por no permitirse comer de forma variada y equilibrada.

En otras palabras: el atracón se perpetúa cuando se come comida rica de manera espaciada en el tiempo, de forma rápida y en cantidades excesivas.

 

Tapar emociones comiendo

Uno de los recursos que más utilizamos para bloquear emociones no agradables es la comida. En la mayoría de las personas con trastornos de la conducta alimentaria hay alguna cuestión emocional de fondo (ansiedad, angustia, sentirse solo).

El problema está en que la comida está al alcance de la mano y a su vez, no está tan mal considerada como otros reguladores habituales del estado de ánimo (alcohol, cigarrillos, drogas).

Si la intención de uno es hacer un manejo más acertado de las emociones, aprender a pararnos delante de los problemas de manera más saludable y adaptativa, es necesario empezar a trabajar los conflictos emocionales no resueltos, nuestro sistema de creencias y el manejo de la impulsividad, a través de la adquisición de nuevas herramientas para solucionarlos.

En primer lugar, es necesario reconocer que tenemos una dificultad y que necesitamos ayuda para resolverlo. En segundo lugar, necesitamos preguntarnos si realmente estamos dispuestos a hacer algo al respecto. Con frecuencia creemos que podemos cambiar en cualquier momento, pero nos damos cuenta que no estamos listos para ello. La pregunta clave es: ¿tengo realmente la intención de cambiar?

Si es así y decidimos empezar a trabajar en nosotros mismos, necesitaremos establecer un plan de acción que cubra las diferentes áreas: causas, consecuencias y desarrollo de nuevas habilidades. Con frecuencia, no estamos conscientes de la cantidad de comida que ingerimos y sobre todo, de los “disparadores” o situaciones que nos llevan a comer.

La práctica de la atención plena (mindfulness) es una herramienta muy poderosa, reconocida como una manera efectiva de aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés y mejorar el bienestar general.

Su enfoque es la última propuesta científica que permite cambiar el estilo de vida. Son muchos los estudios que vienen demostrando su capacidad de intervenir, mejorando la autorregulación.

La comida es sólo comida. Tener falta de control a la hora de comer no es adicción. Afortunadamente, ser disciplinados con nuestros hábitos alimentarios es una conducta que puede ser aprendida por todos. Se trata básicamente de “re-aprender” y elegir ser moderado.

 

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